He fomentado el desarrollo de habilidades musicales y la expresión creativa dirigidos a personas con necesidades especiales, adaptando la música a las necesidades individuales de cada persona.
Como voluntaria en el centro CEPER de Málaga, he ayudado a través de la musicoterapia a personas con necesidades especiales a sentirse mejor y aprender. Esta metodología es plenamente extrapolable y beneficiosa para otro tipo de pacientes, como pacientes oncológicos o personas de la tercera edad.
Por todo ello, creo firmemente en el poder terapéutico de la música para mejorar la calidad de vida de las personas.